El feo

“El feo” (Der Hässliche) es una de las obras más exitosas del dramaturgo alemán Marius Von Mayenburg.

Es una pieza breve y cortante que ridiculiza con infalible precisión nuestra fijación sobre las apariencias, las definiciones de la belleza y el mundo de la fama, interpelándonos con humor y sin tapujos.

¿Cuáles son los límites de la ambición?. ¿Cuál es el costo?.¿Qué somos capaces de hacer para ser aceptados?. ¿Qué queda de nosotros al final?. Son algunas de las preguntas nos plantea el autor en esta ácida y muy actual comedia.
«Lette, con esa cara usted no puede vender nada», dice su jefe, confirma su mujer, insinúa su asistente.

¿Por qué nadie le había dicho que era terriblemente feo?.

Sólo tiene una opción para ser feliz, la cirugía estética. «Firme acá que está dispuesto a renunciar completamente a su cara».

La suerte está echada, no hay vuelta atrás posible.

El elenco no podía ser mejor. Roberto Peloni, Pablo Sultani, Laila Duschatzky y Julián Marcone son los encargados de llevar adelante una trama cuanto menos sorprendente donde la particular visión sobre la belleza, enmascara otros temas como el desconocimiento que se puede tener de uno mismo, el individualismo, el éxito y la ambición, y los estragos que ésta nos hace pasar en muchas ocasiones.

Peloni sigue sorprendiendo al espectador con su “Lette” tan logrado y minucioso, que no baja en ningún momento su capacidad interpretativa.

Sultani no pasa desapercibido y pone como es habitual, su sello personal en la caracterización de los personajes.

Marcove siempre efectivo en sus trabajos, se desdobla en personajes y se desempeña con mucha soltura. Pero es Laila Duschatzky quien se revela con maestría en esta puesta, poniendo cuerpo y voz a dos personajes femeninos totalmente diferentes. Sorprende.

Tatiana Santana quien además de dirigir adaptó el texto, logró darle a la propuesta una dinámica vertiginosa e hilarante.

Sus personajes en escena están perfectamente definidos y no cabe duda que los actores se han preparado a conciencia para el cambio de registro que la propuesta requiere.

claudio fernandez

Optó por una escenografía despojada y funcional, de pocos elementos; un vestuario simple pero efectivo; y una puesta de luces precisa que logro captar el sentido del tema general, registrando las emociones que deben plasmarse.

Como broche a este equipo técnico de talentos, sumó otro gran acierto: la música original compuesta por el talentoso Santiago Otero Ramos.

Cabe decir que poca gente corre el riesgo de jugar con textos de Mayenburg, porque entre otras cosas reduce el juego teatral a eso mismo; puro juego y nada más. Teatro en estado puro. Sólo teatro. Y eso es difícil.

Pero el resultado de esta puesta en escena en su conjunto, es una “perlita” en el mar de obras que ofrece la cartelera porteña. Todo un trabajo de gran nivel profesional.

Nuestra puntuación

Daniel Falcone

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